¡Hola, querides lectores! ¿Cómo andan? ¿Tan desesperades por bajar su lista de pendientes como yo?
Si lo están, llegaron a la entrada indicada: hace poco más de un año estoy luchando para bajar mi TBR lo máximo posible, por lo que hace más de 12 meses estoy probando distintas cosas para llegar a un objetivo de lectura decente. Llegué a tener unos 500 libros sin leer. SÃ, quinientos. En una habitación de 2,5x3,5 que tiene cinco bibliotecas y es a la vez mi habitación y mi oficina.
Se ve que todavÃa no me echaron de casa porque me agarraron cariño o algo por el estilo.
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| Grasiadió |
Aquà les dejo algunas cosas que me sirvieron o que no me sirvieron a mà por cómo soy como lectora, pero que les pueden servir a ustedes.

Hola tarolas, ¿cómo andan? ¿Tan espantades como yo con el calentamiento global y las temperaturas de los últimos dÃas?
Hoy les quiero hablar de aquellas saga que dejé de leer, sea por decisión consciente, por tardanza de sus continuaciones en llegar a Argentina, en el caso de aquellas que leà en español, o por simple desinterés en la saga en sÃ. No son en absoluto todas (boyyyy do I have stuff to rellenar una sección de este estilo), pero sà algunas de las últimas que DNFinisheé.
AquÃ, cual Lara Jean, van mis pequeñas cartas a todas (más bien algunas de) las sagas a las que abandoné.
Amé la pelÃcula (no tanto la segunda), disfruté muchÃsimo de los personajes (de la pelÃcula, no tanto de los libros), y es un poco una situación de "no sos vos, soy yo". Bah, un poco sos vos, porque no me gustó la forma de escribir de Jenny Han, pero también fui un poco yo porque me triggereaste algo que nunca identifiqué bien qué era y no pude continuar con la lectura.
Que te vaya bien y ojalá encuentres el verdadero amor en alguno de los chicos de los que alguna vez te enamoraste.

Al momento de arrancar a escribir esta entrada ya hace un par de dÃas que no quiero leer nada. Pero nada, eh. Lo único de lo que tengo ganas de hacer es jugar a algunos juegos que tengo en el celu, scrollear el feed de Twitter, cuidar mis plantitas o sentarme al solcito a ver cómo florece el ciruelo (suena re de peli indie medio pelo, pero es posta).
Hace dos dÃas que no quiero leer nada, y eso hace literalmente un año, un año y medio, me hubiese tirado muy para abajo. Le habrÃa metido un hiatus al blog (como hice durante un año), me hubiera replanteado mi vida (como lo hice, pero del otro lado del mundo), mi carrera (igual un poquito lo sigo haciendo), y aún asà hubiera seguido sin leer, pero ahora, además, sin hacer una de las cosas que más me gusta, que es estar acá.
En el año y pico que estuve en hiatus, en el que no publiqué ni un solo update de absolutamente nada (y quizás también haga una entrada sobre eso), descubrà que me convertà en una mood reader. Me costó adaptarme, porque en el pasado cualquier libro que agarraba podÃa leerlo, reseñarlo y arrancar otro cualquiera enseguida... pero eso ya no pasa. No pasa hace más de dos años, y recién ahora pude adaptarme a esta nueva forma de lectura.
Pero, Flor, ¿qué es un mood reader? ¿Cómo sé si yo también lo soy? Ah, qué difÃcil. En realidad no podrÃa definirlo objetivamente, porque cambia de persona a persona. Por ejemplo, hay personas que leen libros de un género especÃfico hasta cansarse y encontrar uno nuevo en el que sumergirse, otras que leen cierta cantidad de libros en un dÃa y de repente dejan de leer por cierta cantidad de tiempo, y he conocido algunas que no quieren leer nada hasta terminar la obra completa de x autore.
En mi caso particular, ser una mood reader se relaciona más directamente con la traducción del concepto: soy una lectora que depende de su humor. En general no elijo qué leer por quién lo escribió o por género, sino por cómo me siento en ese momento. Como dije, antes agarraba cualquier libro y lo leÃa sin problema, pero ahora capaz dejo diez libros que acabo de empezar antes de encontrar alguno que tenga ganas de leer. Hace que mis TBRs sean bastante caóticas y que no pueda leer bajo demanda (por eso dejé de colaborar con editoriales, que, sinceramente, desde siempre fueron muy comprensivas cuando me pasaba esto... pero quiero dejar de acumular libros que quizás nunca lea).
Asà que pensé en esta entrada: ¿qué cosas me sirven a mà que podrÃan servirle a otre?
Aquà una lista de ocho puntos que pueden* ayudarte a leer más y mejor siendo un mood reader (¡y sin soluciones mágicas!), sobre todo cuando te sentÃs sin ganas de leer nada.
* Por pueden se entiende literalmente eso: puede que te sirvan, puede que no. Son cosas que en mi caso particular me ayudan a no dejar de leer, pero puede que a vos te parezcan una gilada. Todas las opiniones y experiencias son válidas 😌
1) Reconocete como mood reader. A mà me costó un montón darme cuenta y perdà mucho tiempo de buenas lecturas hasta entonces. ¿Sos un tipo especÃfico de mood reader (de género, autore, temática, etcétera)? ¿Sos como yo, que se guÃa por aquello que le apetece en el momento? Si tenés presente esto, quizás sea mucho más fácil elegir tus próximas lecturas.
2) Ponete metas cortas. Si bien todes tenemos un número ideal de libros a leer durante el año o durante el mes o en la vida, queremos leer todos los libros de x persona, completar todas las sagas que tenemos empezadas y más, esto a mà a veces me corta el chorro, como decimos acá. Tener objetivos tan grandes me termina agobiando y mi mood lector termina siendo NADA. No leo nada.
Hace poquito decidà bajar un poco la lista de libros empezados que tenÃa en la mesa de luz, y, como me propuse eso, logré bajar varios. No todos, tuve algún que otro DNF (ya hablaremos de eso), y para el año que viene me estoy armando un bullet journal lector (ya les mostraré qué tal) donde tengo retos mensuales, que puedo o no hacer.
Por ejemplo, enero va a ser el mes de autores debut (debut 2020 u otros años), y me propuse ciertos desafÃos para diversificar mi lectura: un debut femenino, un debut no estadounidense, etcétera. Esto me permite cierto compromiso, a la vez que libertad: sÃ, voy a tener que leer cierta cantidad de libros de una temática especÃfica cada mes, pero van a ser del género, año, autor, longitud que quiera en ese momento. Asà que ahà está el truco: metas cortas, de (máximo) 31 dÃas de duración, con la suficiente flexibilidad para adaptarse a mi yo de enero de 2021.
3) Probá con todo libro que se te cruce. A veces no sé qué quiero leer hasta que empiezo a leerlo. Mi mesa de luz está llena de libros porque capaz arranco uno, leo 30 páginas y me doy cuenta de que no es lo que quiero, asà que o a) lo devuelvo a su lugar en la biblioteca, esperando volver a agarrarlo algún dÃa b) lo dejo ahÃ, porque si bien no es algo que quiero leer ahora, me interesa lo suficiente como para querer leerlo pronto.
Dicho esto, el siguiente punto es:
4) Un DNF (did not finish) no siempre es para siempre. Esto es mucho muy importante. Un DNF es un libro que no terminaste, y hasta hace dos años casi jamás me habÃa pasado. Pero reconocerme como mood reader no solo me permitió dejar de lado ciertos libros durante cierto tiempo, sino que me sacó la culpa de dejar libros para siempre.
Hace poquito hablé sobre mi experiencia con Romeo y Julieta, un libro que intenté leer oficialmente (porque sé que lo agarré otras veces, pero no recuerdo que sean intentos de verdad) tres veces en quince años y recién ahora me animo a decir listo, este libro nunca fue para mÃ. Quizás lo sea en un futuro, no lo sé. Pero por ahora está oficialmente abandonado. Y reconocer que hay libros que sin importar tu mood no son los libros indicados para vos es algo que puede ahorrarte muchos momentos de parones lectores.
5) No leas. Sé que esto parece contraproducente, pero no siempre forzar la lectura es buena idea. Si no tenés ganas de leer, no leas, es simple como eso. Consumà otros productos, sean series, pelÃculas, fanfics o lo que te guste más o sea más cómodo. En lo personal, cuando estoy en esta no me sirve consumir productos con plots, a excepción de que me los sepa de memoria, como algunas pelÃculas de mi infancia: me saca la energÃa ponerle onda a entender un plot que no conozco.
6) Forzá la lectura. Ya sé que parece que están leyendo a una demente, porque en el punto anterior dije lo contrario... aún asÃ, a mà a veces me sirve forzar la lectura de unas páginas hasta que engancho un ritmo que me guste y pueda seguir leyendo por placer. Ojo: forzar la lectura es de unas páginas, no de un libro entero. Si la vas a pasar como el upite mientras te forzás a leer algo, no vale la pena.
7) Consumà menos contenido literario. Me pasa a veces que por mi trabajo estoy todo el dÃa consumiendo contenido de BBBs, y el solo hecho de verlo me cansa. Gente leyendo mucho de muchas cosas que quizás quiera leer, de tÃtulos que no me interesan en lo más mÃnimo o simplemente mostrando libros hace que quiera dejar de leer al menos un rato, asà que, cuando me pasa eso, dejo a un lado las redes sociales cuanto tiempo sea necesario.
8) Mejorá tu estilo de vida. Disculpen este último punto que parece más un tip de lifestyle vlogger en vez de blogger de literatura, pero muchos de mis moods de no querer/poder leer nada tienen que ver con dormir mal y poco, comer muchas porquerÃas, trabajar mucho o estar mucho tiempo en la compu. El hecho de leer no es solo tirarse en la cama, abrir un libro y sumergirme en una historia: a veces hago esto y sigo pensando en el trabajo, se me cierran los ojos porque la noche anterior dormà muy poco/mal o tengo hambre porque almorcé un paquete de Doritos. Hay que mejorar nuestro contexto para poder disfrutar bien de la lectura.
Esos son mis ocho puntos para leer más y mejor siendo un mood reader, una maldición que, en realidad, en muchas cosas me resultó beneficiosa :D
¿Qué hay de ustedes? ¿Son mood readers o pueden leer cualquier cosa, de una? Si son mood readers, ¿tienen algún otro tip que podamos aplicar el resto de nosotres?

Unpregnant, de Jenni Gendriks y Ted Caplan (Puck, 2019). Este es un libro que leà primero como ARC, y que, luego de publicado en Argentina, releà en español. Es un libro sobre un embarazo no deseado (y me atreverÃa a decir forzado), el derecho a un aborto, un roadtrip de fin de semana y una amistad muy sorora en búsqueda de justicia y un futuro mejor. ¿Por qué leerlo? Porque es necesario que entendamos por qué el aborto es un derecho a conquistar. Jamás forzarÃa a les lectores de este blog a pensar como yo si no lo hacen, pero sà creo que todes deberÃamos tener las mismas herramientas a mano, cosa de elegir lo que creamos que es lo correcto. No tenés que estar a favor del aborto para entender que una feminidad de clase baja no tiene las mismas facilidades que una feminidad de clase alta para hacerse un aborto. ¿El aborto está bien o mal? No importa. No nos incumbe. Las realidades de cada une son muy distintas, las razones variadas, pero el acceso a un aborto seguro no es el mismo para todes. Y Unpregnant nos muestra eso.
Moxie, de Jennifer Mathieu (VRYA, 2018). Este es un libro que yo definirÃa más middle grade que juvenil, pero para el poco catálogo feminista que tenemos a nuestra disposición (y sobre todo aquellas personas que no leen en otros idiomas, principalmente inglés), está perfecto. En la escuela de Vivian los hombres son los favoritos de las autoridades: el "los chicos siempre serán chicos" es la frase, los equipos masculinos de deporte se llevan todo el presupuesto y el código de vestimenta es altamente sexista. Pero llega un punto en el que Vivian dice basta, y tras el anonimato del zine feminista Moxie, comienza a generar una revolución feminista dentro de su escuela y a compartir un sentimiento de sororidad con sus compañeras. ¿Por qué leerlo? Moxie es el libro que a mà me hubiese gustado leer de joven, comenzando la adolescencia. Me hubiera gustado comenzar a formarme como feminista en ese entonces, o, como mÃnimo, no haber crecido con el reto de "los chicos siempre serán chicos" en mi inconsciente cuando estaba por enfrentarme con algún compañero, sabiendo que, de llegar a mayores, el hombre tendrÃa la razón. Me hubiese gustado que lo hubiera leÃdo mi compañera a la que le hacÃan bullying por una caracterÃstica fÃsica, a quien solamente yo defendÃa (y éramos 28 alumnes en mi salón, eh). Me hubiese gustado saber que mis compañeras no eran mis enemigas o competidoras, sino personas con las que me tendrÃa que haber hermanado. Lo que me alegra es que las juventudes, con libros como Moxie, van a poder crecer en un ambiente menos machista y más sororo.
Los siete maridos de Evelyn Hugo, de Taylor Jenkins Reid (Umbriel, 2020). Este libro sale dentro de muy, muy poquito en nuestro paÃs, y creo que es una joya de la literatura contemporánea. Es literatura "adulta", pero creo que es disfrutable en todas las edades, y sobre todo a partir de los 16 años. Evelyn Hugo es famosÃsima, conocida por su larga carrera en el cine estadounidense, y llama a una periodista bastante desconocida para que escriba su biografÃa. Allà no solo hablará de lo que le importa a la gente (cómo, por qué y cuándo estuvo con sus siete maridos y sus seis divorcios), sino que por primera vez hablará de una vida atravesada por el machismo, inclusive el de ella misma, situaciones de abuso, de violencia y cómo descubrió el verdadero amor. ¿Por qué leerlo? Porque Evelyn Hugo es maravillosa. Al principio, sinceramente, me pareció una vieja medio de mierda, malhumorada, maltratadora. Pero a medida que va contando su vida vas entendiendo el porqué de muchas cosas, vas identificando tus propias actitudes machistas, vas entendiendo por qué lado va el verdadero amor. No puedo decir mucho sin spoilear los increÃbles plot twists que tiene, pero es, sin duda, una lectura feminista imperdible, y sobre todo si estás comenzando a leer literatura "adulta".
Sadie, de Courtney Summers (VRYA, 2019). Leà un ARC de Sadie hace ya un año o dos, y me revolvió las tripas y el corazón las cosas que iban pasando: las reconocÃa en las noticias, en las redes sociales, en mi propio cÃrculo. Reconocà a la Sadie que desaparecen luego de que su hermanita apareciera asesinada no muy lejos de su casa. Reconocà al femicidio, el dolor y la desesperación de esa abuela que perdió a una nieta, no sabe dónde está la otra y cuya hija está perdida en la droga. ¿Por qué leerlo? Porque Sadie es real. Prendés la tele, hacés zapping y encontrás a muchas Sadies, y ni hablar si sos active en las redes sociales, donde las denuncias y los escraches a violadores y femicidas son muchas más que las que cubren los medios. Además, el 50% de Sadie está escrito como guión, ya que el narrador principal es un periodista que trata el caso en su podcast. Porque, aunque yo intente ver la menor cantidad de noticias posibles, las feminidades siempre tenemos que saber qué hay detrás de la puerta y qué nos espera en este mundo patriarcal y cruel.
Alzamos la voz, de Fabiana Scherer (Indicios, 2019). Los últimos dos son libros de no ficción, y Fabi Scherer, periodista de La Nación e impulsora de la literatura juvenil en ese medio, nos abre las puertas para debatir y discutir el feminismo en su libro. En mi reseña en Goodreads van a encontrar mayores detalles, pero está buenÃsimo que aún no sabés mucho de qué se trata el feminismo e, incluso, si ya estás metide, podés encontrar cosas que no sabÃas o que te generan ganas de investigar, como me pasó a mÃ. ¿Por qué leerlo? Porque es realmente un libro que abre puertas: desde (y principalmente) el movimiento en Argentina y Latinoamérica hasta de qué hablamos cuando hablamos de feminismo, de su historia, de sus exponentes. De por qué una de las banderas más visibles es el aborto legal, seguro y gratuito, y por qué es tan importante que la juventud feminizada se empodere, qué lugar ocupan los hombres, qué podemos hacer para acompañar de forma sorora a nuestros pares. Si aún no estás del todo convencide, chusmeá estas historias destacadas de un Q&A que Fabi hizo hace poquito.
Que la ciencia te acompañe (a luchar por tus derechos), de Agostina Mileo (Debate, 2018). El último libro de la lista y otro de no ficción. Agos es la Barbie CientÃfica, divulgadora cientÃfica y comunicadora, muy joven, muy feminista. Leà el libro para entrevistarla en el Centro Cultural Recoleta el año pasado, y me pareció fantástico para alguien que tiene cero conocimiento de ciencia en términos generales, y más especÃficamente relacionados a la salud. ¿Por qué leerlo? Porque es necesario conocer esos derechos conquistados y a conquistar. ¿SabÃan, por ejemplo, que las mujeres muchas veces son mal diagnosticadas porque la investigación de sÃntomas/enfermedades/sÃndromes/etcétera suele hacerse basada en hombres y no siempre se dan de la misma forma en cuerpos "de hombre" y "de mujer"? Agostina nos pone en contexto con un montón de problemáticas, principalmente relacionadas a la salud, de la que muches de nosotres no tenemos ni idea. Y yo no la tenÃa, pero gracias a su libro y a medios como EconomÃaFemini(s)ta, del que ella forma parte, puedo comenzar a entender ciertas problemáticas relacionadas a la ciencia a las que, de otra forma, no hubiese podido acceder.
¡Buen dÃa a todo aquél que lea esta entrada! ¿Cómo están? ¿Con frÃo, con calor? Mientras ustedes leen esto yo me estoy preparando para volver a mi hogar dulce hogar, ya que mis dÃas en la Costa llegaron a su fin... veremos si las energÃas que recargué durante esta semanita me sirven para el resto del año.
(Antes de seguir leyendo, recuerden que ya está el nuevo video en el canal)








